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Fang Fang. 2020. Wuhan Diary. Dispatches from a Quarantined City. Traducido por Michael Berry. Nueva York: HarperVia. E-book.

Francisco Javier Haro Navejas1

Estudios de Asia y África, 2020 Nov 20


El diario de Fang Fang , cuya primera entrada es del 25 de enero y la última del 24 de marzo de 2020, nos abre la puerta a un mundo de muchos continentes. Es un viaje de la conmoción al coraje y a muchas emociones intermedias, e incluso va más allá. No sólo es intenso emocionalmente, también lo es por sus implicaciones políticas, que no son provocadas y mucho menos buscadas por la escritora.

Fang construyó una narrativa con base en percepciones cambiantes alrededor de, por lo menos, los siguientes elementos: su estado de ánimo, la infomación y la conducta de diferentes actores sociales, y los avances sanitarios para enfrentar la pandemia.

El tema del diario no es menor: las vivencias de una escritora china y de sus conciudadanos que, según los medios, vivían en una ciudad desconocida y que ahora tiene relevancia global. Millones de personas, en una secuencia perfecta, región tras región, país tras país, con algunas excepciones, se han visto obligadas a restringir sus movimimientos en diferente intensidad según las políticas de sus autoridades, las posibilidades económicas individuales, la posición político-religiosa o la ubicación espacial, principalmente. No pocas personas, entre ellas miles de políticas, educadoras y educandos, se han visto orilladas a profundizar en el uso de las teconologías de la información.

Más que letras, la persona que lea el diario se econtrará con imágenes en movimiento desde el inicio de la pandemia de covid-19 y el consecuente confinamiento en Wuhan, Hubei, República Popular China. En ellas vemos a Fang Fang como residente en un complejo habitacional para escritores, aparentemente sola, con su perro de 16 años; una mujer con relaciones personales complejas que van desde las que sostiene con su expareja y su hija hasta llegar a colegas-amigos, pasando por sus hermanos, casi todos con algún problema de salud. Igualmente, la vemos como la consumidora que se enfrenta a un mercado definido por el desabasto, el abuso, la mala calidad y la ausencia de higiene. Por último, aunque no solamente, la vemos como la escritora comprometida que describe a una burocracia incompetente e intolerante frente a las formas como la percibe la sociedad.

Fang Fang se ubica en una tradición muchas veces interrumpida, sometida a paradojas y a condiciones materiales desfavorables, en la que los intelectuales chinos se han visto enfrentados a poderes de diferente índole que son incapaces de comprender el papel positivo de los escritores en la sociedad. Históricamente, se trata de una élite entrenada en el canon ideológico dominante de cada momento histórico. Por ello, a veces cuestionan con el fin de mantener el statu quo, pero también es posible que, al menos una parte, plantee el fin de ese tipo de dominación. Por encima del Estado o el gobernante en turno, esta élite tiene una identidad que le demanda discutir y proponer mejoras. Su agenda muchas veces rebasa a los grupos políticos, aunque otras abraza causas partidiarias o de grupo. En la tradición europea son intelectuales orgánicos, pero su identidad y su sentimiento de responsabilidad son más amplios. Siempre buscan tener una independencia creciente para transformar su realidad.

Posiblemente en ningún país podría pasar inadvertido un libro como el de Fang Fang , pero en China sus palabras retumban con gran fuerza, sobre todo, por el prestigio que posee como escritora y hasta como figura pública, imagen construida más por sus detractores que por la autora. No es un texto académico, no apela a la objetividad. Tampoco es de naturaleza periodística, no busca exponer una porción de verdad. Es un diario subjetivo; no demuestra nada. De ahí nacen sus cualidades y el atractivo para leerlo de cabo a rabo, de una sentada. Sus páginas están llenas de pesimismo, desesperanza, coraje, pero sobre todo de incertidumbre. Es un texto de contrastes, de contradicciones. Sus debilidades, sólo aparentes, son las que desquician a los opresores. Por eso, quizá, en un país diferente de China sería inimaginable un libro similar.

Fang Fang es una mujer divertida, pero no banal; preocupada, no exagerada; defensora de China, no chovinista; informadora e informada, no alarmista; angustiada pero equilibrada; el relato alcanza niveles de tragedia, pero nunca de victimización; comprensiva, no condescendiente; crítica, no opositora; respetuosa, no obediente.

Ha vivido muchos años en Wuhan; conoce perfectamente la ciudad. Alienta los estereotipos sobre el comportamiento de los habitantes de la ciudad. Constata los valores de los locales y los explica a la luz de las nuevas circunstancias. Expresa sus sentimientos, pero no pierde el rumbo. Sigue paso a paso los cambios, registra siempre lo positivo, no escatima en reconocer, en varias ocasiones, las mejoras gubernamentales de las que se entera. Aun cuando es presa de los clichés, es consciente de que lo acontecido en Wuhan pudo haber pasado en cualquier otra parte debido a la burocracia incompetente, a la que fustiga por su falta de empatía y ante la cual se indigna por el gusto que algunos funcionarios tienen por las reuniones no siempre de trabajo. Señala, sin ambigüedades, que la pandemia estalló debido a la inacción de los burócratas. Afirma que el sector privado mostró mayor eficiencia y que el gobierno debería aprender de él. En el mismo sentido, celebra las acciones de solidaridad entre la población.

La fuerza del texto, la molestia que provoca tanto en el gobierno como en las redes sociales e incluso en las tiendas de comercio electrónico, es porque muestra lo que muchos vieron; comparte sus sentimientos y pone a casi todos frente al espejo.

Pude comparar la traducción al inglés con una versión en chino que circula en las redes y, definitivamente, Wuhan Diary tiene virtudes literarias. No es ficción. Es una crónica que recurre a la historia y a la poesía sobre todo. Muestra a una mujer agobiada por la incertidumbre y la preocupación por lo que podría sucederle a los suyos, pero también a su país. Busca informarse por todos los medios a su disposición, lo que destaca la forma y la fuerza de lo que plasma en la pantalla de la computadora.

Fang Fang no desdeña los canales oficiales, pero también recurre a la riqueza informativa que le brinda la informalidad. Es transparente en su crítica a todo lo que, desde su perspectiva, hicieron erróneamente los diferentes niveles de gobierno, pero al mismo tiempo se muestra respetuosa y dispuesta a hacer lo que las autoridades señalen, sin pretextar que en el pasado se hayan equivocado.

Cuando no se lo impedía la censura, publicaba las entradas de su diario en Internet. Sin embargo, la versión en inglés no es la misma que la original. Ésta se preparó para el libro: cuenta con una introducción, una división en días y meses (enero, febrero y marzo), una panorámica sobre Wuhan, un largo epílogo y notas del traductor. Además, volvió a escribir algunas partes y añadió otras a las entradas originales. Lo comenta en la versión en inglés y lo comprobé en la versión en chino.

De acuerdo con su narrativa, su incertidumbre empezó a finales de diciempre de 2019, y su registro escrito, el 25 de enero de 2020, gracias al impulso recibido de Cheng Yongxin, ligado a la revista Harvest desde 1983 y de la que hoy es director. Michael Berry tradujo el texto al inglés prácticamente al mismo tiempo que ella lo escribía en chino, lo cual se intuye porque el día en que el gobierno declaró el término del confinamiento en Wuhan, el 8 de abril, se dio a conocer la publicación de la traducción. Algo similar ha pasado en alemán. El traductor, Berry, realizó un trabajo sobresaliente y en condiciones nada ideales. Su epílogo nos permite entender algunas especificidades del contexto de Fan Fang, lo cual enriquece nuestra comprensión de la lectura, pero también de China.

Escribió durante 60 de los 62 días que duró la cuarentena. Fang Fang es reconocida en su país, donde ha sido merecedora de premios importantes, como el Lu Xun en 2010. En nuestra lengua, apenas en 2018, Liljana Arsovska tradujo su obra El crepúsculo, que fue publicada en México por la editorial Siglo XXI. En gran parte, debe su fama a sus supuestas posturas políticas y presuntamente opuestas al gobierno. En las redes sociales chinas ha estado vetada y ha sido blanco del ataque de cibernavegantes que la consideran antipatriota. Fuera de su país llama la atención precisamente por lo mismo: por lo que no es, lo cual no es sorprendente. Su literatura no siempre está en primer plano.

Empezó a escribir el diario con pesimismo. Suponía que Sina Weibo,1 donde estaba bloqueda, no admitiría sus textos. Y parcialmente así sucedió. Algunos desaparecieron después de un par de días de su publicación. Pese a todo, comentó que no criticaría a nadie, que estaría con el gobierno y el pueblo; además, explícitamente dijo que atendería a lo que las autoridades indicaran.

Wuhan Diary será esencial para entender a Fang Fang , la escritora, pero también plantea preguntas de naturaleza filosófica, política y social: ¿cómo enfrentar una pandemia? ¿Hay que respetar los derechos humanos o imponer políticas públicas con violencia? ¿Cómo controlar a los servidores públicos? ¿Hay mecanismos para lograr la transparencia gubernamental? ¿Cuáles son las maneras adecuadas de relacionarse en las redes sociales y el papel del gobierno en éstas? ¿Cómo deben cooperar entre sí los diferentes actores sociales? ¿Cuándo es el momento adecuado para tomar medidas para enfrentar la pandemia? ¿Es posible evitar su explosión? Ésta es una pequeña muestra de muchas otras reflexiones.

Como nunca antes, los ciudadanos se enfrentan a la construcción de narrativas contrapuestas y con diferentes objetivos. Las plataformas digitales, como Weibo o WeChat, en China, se vuelven feudos combatientes donde colisionan múltiples narrativas, muchas de ellas sustentadas en la descalificación y la violencia. Los constructores de relatos tienen diferentes objetivos, pero también recursos, tanto materiales como de difusión. Fang Fang alcanzará a llegar a algunos miles de personas, pero no a tantas como la China Global Television Network (CGTN). Esta empresa gubernamental realiza documentales de propaganda en varios idomas con una creciente calidad técnica y un discurso formalmente periodístico, lo cual es parte de la construcción estructurada de un mensaje con objetivos precisos en relación con Wuhan. Entre los productos sobresalientes es posible encontrar The lockdown: One month in Wuhan2 y From lockdown to reopening: What happened in Wuhan?3

La disputa entre narrativas es desigual, pero no hay que menospreciar textos como el de Fang. En Wuhan Diary no hay elementos de ruptura o enfrentamiento con el gobierno chino, aunque todo es interpretable. Hay deseos de cooperar para enfrentar la crisis. Las críticas son las de una ciudadana que anhela la mejoría de su país, no su destrucción. Uno de los elementos que llevó al estallido de la pandemia fue, precisamente, que el gobierno local confundió propuestas de salud pública con ataques políticos.

La publicación del diario servirá para que la fama de Fang crezca, tanto dentro como fuera de China. La seguirán atacando sin aquilatar sus preocupaciones. Se le ubicará en una dimensión política desproporcionada respecto a su pensamiento, sus acciones y sus intenciones.

Lo que queda es una persona presa de la incertidumbre y la angustia que tiene que lidiar con su entorno con recursos limitados, pero, sobre todo, con una información fragmentada. Fang Fang se enfrentó a la realidad con los instrumentos que le dio su contexto, que no es otro que el de la reforma y la apertura de Deng Xiaoping. En su versión, el desastre se produjo por la vacuidad de lo políticamente correcto dominante que evita buscar la verdad en los hechos e impedir que la gente se exprese abiertamente.





Notas al pie:

1.

fn1Una red social similar a Facebook. [N. del ed. ]

2.

fn2Wuhan zhan yi ji 武汉战疫纪 [Crónica del combate de la epidemia en Wuhan>, documental dirigido por Ge Yunfei y escrito por Xu Xinchen y Ge Yunfei (China: CGTN, 2020). [N. del ed. ]

3.

fn3Wuhan qishiliu ri 武汉七十六日 [Setenta y seis días en Wuhan>, n.d. (China: CGTN, 2020). [N. del ed. ]


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ESTUDIOS DE ASIA Y ÁFRICA, volumen 55, número 1 (171), enero-abril de 2020, es una publicación cuatrimestral electrónica editada por El Colegio de México, Carretera Picacho Ajusco 20, Ampliación Fuentes del Pedregal, Tlalpan, Ciudad de México, C.P. 14110, Tel. (55) 5449-3000, www.colmex.mx, reaa@colmex.mx. Editor responsable: Adrián Muñoz. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2015-092314123300-203; ISSN (impreso) 0185-0164; ISSN (electrónico) 2448-654X, ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número: Centro de Estudios de Asia y África, fecha de la última modificación: 30 de enero de 2021. La revista no asume la responsabilidad por las opiniones expresadas en los textos firmados, que son responsabilidad, única y exclusiva, de los autores. Se autoriza cualquier reproducción parcial o total de los contenidos o imágenes de la publicación, incluido el almacenamiento electrónico, siempre y cuando sea sin fines de lucro o para usos estrictamente académicos, citando invariablemente la fuente sin alteración del contenido y dando los créditos autorales.

 
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